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Quiénes Son
Mi Perrito es una cooperativa gerenciada por sus trabajadores, que produce ropa colorida y de calidad para perros de tamaño mediano y pequeño. Mi Perrito se formó con ungrupo de mujeres de Villa Elisa, un barrio semirrural de bajos ingresos en las afueras de La Plata, provincia de Buenos Aires. Las mujeres cosen en un taller conectado a la Asociación Apoyo Familiar Casa del Niño Arco Iris, un centro comunitario que brinda comidas nutritivas junto con actividades educativas y de desarrollo social a más de sesenta niños de familias marginales de la zona, incluyendo a sus propios hijos.
La Cooperativa Mi Perrito se formó y creció a pesar de las circunstancias, comenzando con máquinas de coser domésticas donadas y casi nada de capital para comprar materiales. Debido a su origen marginal y los obstáculos crecientes tras el colapso económico del 2001, los miembros de la cooperativa Mi Perrito tuvieron que resignarse a trabajos limitados y por jornada cerca de sus hogares, ya que la mayoría no podía pagarse el viaje en transporte público. La Cooperativa no solo les ha dado la oportunidad de trabajar en un rubro digno sino que les ha desarrollado la creatividad, el profesionalismo, la resiliencia y el compromiso de tomar control de sus propias vidas, mejorar sus condiciones de vida, y ofrecer mayores oportunidades a sus niños y su comunidad.
Las ganancias van directamente a beneficiar a los miembros de la Cooperativa, sus familias y los niños de la Asociación Arco Iris. |
Historia
La cooperativa Mi Perrito funciona dentro de la Asociación Apoyo Familiar Casa del Niño Arco Iris, un comedor fundado en 1988 que apoya a casi 30 familias de bajos ingresos al proveer dos comidas al día y una cantidad de actividades a más de sesenta niños de entre 2 y 12 años. En la comunidad de la zona, el desempleo crónico hace casi imposible que las familias imaginen un futuro mejor, ya que son casi nulas las posibilidades que se les presentan para adquirir capacidades necesarias para salir de la pobreza debido a la lucha diaria por la supervivencia.
En julio del 2006, un voluntario de la Foundation for Sustainable Development (FSD) trabajó con Arco Iris para reunir y reparar máquinas de coser donadas. En un taller abierto a toda la comunidad, muchas de las madres del barrio aprendieron a coser, produciendo ropa para sus familias y productos para los niños del comedor. Sin embargo, los intentos iniciales de vender estos productos fracasron porque las mujeres simplemente no podían competir en mercados inundados, ya que usaban máquinas de coser anticuadas de uso doméstico, y no podían producir de manera confiable o profesional.
En Noviembre 2006, seis graduadas del taller de costura respondieron a los desafíos que enfrentan diariamente en su vida y, asistidas por otros internos de la FSD, formaron la cooperativa de costura Mi Perrito retirándose de la competencia de industrias grandes y entrando a un mercado-nicho, la costura de ropa para perros original y atractiva. En Marzo 2007, una beca de la FSD les permitió comprar su primera máquina de coser industrial nueva, lo que aumentó sus chances de éxito. Sin embargo, con poca experiencia en el uso de máquinas industriales, sin fondos para los arreglos y sin capital de inversión para comprar todas las máquinas que requerían, expandir la producción o dedicar al marketing, las mujeres de Mi Perrito pronto se encontraron luchando en el mercado de nuevo y buscando un modelo de negocios más sólido basado en la investigación y la capacitación para asegurar producción y crecimiento consistentes. |
Proyecto con The Working World
Luego de meses de decidir los productos, hacer testeos de mercado, capacitación y diseño de un modelo de negocios, la FSD se sentó con las mujeres de Mi Perrito y creó el plan para llevar su emprendimiento al próximo nivel.
Ahí es cuando Mi Perrito, la FSD y The Working World:La Base se unieron para lanzar el negocio. Después de trabajar con nuestros agentes de crédito para elaborar un plan para la primera etapa deproducción, se determinaron las necesidades de capital: necesitaban dos máquinas más para terminar las numerosas costuras de la ropa según los requerimientos del exigente mercado de exportación, y necesitaban la materia prima para acumular su primer stock de ropa, y luego podrían concentrar sus fuerzas en vender.
Luego de investigar las mejores máquinas para sus necesidades y hacer un curso intensivo con una profesional local sobre el uso apropiado de las máquinas industriales, las cinco mujeres de Mi Perrito recibieron un préstamo de sólo unos dos mil dólares, suficientes para todo lo que estaban necesitando, y ahora el proyecto y sus sueños de determinar su propio futuro se han convertido en una realidad.
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